Esta semana me he perdonado. Es posible que no lo entiendas a simple vista, pero te lo contare de la manera más sencilla porque te puede servir mi experiencia.

Hace tiempo se me viene repitiendo la misma experiencia con distintas personas: alguien me juzga y me reclama por algo que yo no hice. La situación se me ha repetido cada vez que di un paso en mi crecimiento personal y espiritual. Inicie mi camino, de la mano de mi hermana, con Registros Akashikos, biodecodificacion, desprogramación de implantes emocionales, coaching ontológico, bioneuroemoción, curso de milagros, números maestros, doble cuántico, etc, etc, etc. Cada vez que finalizaba un proceso, al otro día se detonaba esta experiencia de la nada, alguien que me llamaba para juzgarme, recriminar y hasta insultarme.

Mi primera reacción siempre fue enojo, furia, ira y bronca por estar aguantando tantas broncas. Mis preguntas eran ¿Por qué yo me tengo estar bancando esto? ¿Para qué atraigo esta situación a mi vida? Con el camino recorrido, entendí la frustración y enojo de esas personas, logré comprender sus inseguridades y claro que me vi reflejada.

Pero esta semana se dio algo inusual, la situación de reclamo se volvió a repetir pero seguidamente de eso, la misma persona llamó para disculparse, para pedirme perdón por haberme juzgado. Sabía interiormente que algo había cambiado. Cuando comparto la experiencia con amigas “conscientes” me explican:

“Sabemos que el otro no existe, entonces por tu entrega a la evolución, el Universo te recordaba a través de los demás que todavía seguía firme tu propio dialogo interno de no perdonarte. Ahora estas sanando…reparando…perdonando, te estás perdonando”.

Y me resonaron esas palabras por todo el cuerpo. Lo entendí claramente. Esto me llevo años, los mismos que llevo de proceso de autoconocimiento y la vida siempre me ha hablado a través de los demás.

Quien sabe que vivimos en un mundo de ilusiones, sabe que el otro no existe, que siempre eres tú hablándote a través del entorno.Es tu inconsciente manifestándose.

Como dice Enric Corbera, decimos “él me está juzgando”. Cuando en realidad deberíamos decir: “yo me estoy juzgando a través de él”.

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