Siempre me pregunte ¿cuál es mi misión? ¿Hay algo más en esta vida? Hasta que me encontré conmigo misma, descubrí el viaje del crecimiento personal y espiritual, donde todos los días son una oportunidad para crecer. En este viaje solo es un pasaje de ida, ya no podes hacerte más el tonto, porque aprendés, creces, transformas, aprendes de nuevo y nunca se termina…aprendí que más me conozco, más libre soy de mi ego, de la gente, de las creencias, de las limitaciones impuestas y autoimpuestas… Me refiero a que el mundo (la gente, el entorno, tu pareja, tu familia) propone y uno recibe o no recibe. Cuando aprendí que yo soy responsable de lo que pasa afuera, que de mi depende mostrar mi mejor versión al mundo… ya nada es igual.

Cambiar la perspectiva nos empodera, porque ahora me sé dueña de mi vida y donde cada día me pregunto (o lo intento)

¿qué haría el amor en esta situación? ¿Decido desde el miedo o desde el amor?

Por mi experiencia personal, escribo desde mi porque es donde sólo tengo certeza y evidencia de lo que digo, desde mi corazón deseo un gran año de crecimiento personal para todas las personas que nos leen, porque creo que el camino es encontrarse.

 

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