La mayoría de nosotros podemos responder a esta pregunta diciendo, nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros hermanos, etc. Pero, ¿cómo sería tu vida si responderías: Soy Yo?

En el momento en que decidimos enfocar nuestra energía, pensamientos, emociones en nosotros mismos, todo alrededor cambia. “Cuando tú cambias, todo cambia”. Esta frase nos invita a mirarnos en profundidad, a conocernos a nosotros mismos, a nuestras sombras, a nuestras luces y desde allí dar al mundo nuestra mejor versión. Invierte tiempo en ti, pregúntate ¿Qué te gusta? ¿Qué hace brillar tu corazón? ¿Qué actividad de mantiene tan pleno y relajado que el tiempo se pasa volando?

¿Qué te gustaba hacer de pequeño y pasabas horas en ello?

Allí te encontrarás y desde esas hermosas emociones, sensaciones y plenitud que te brinda estar en coherencia con tu corazón, podrás ver la vida como lo hermosa que es.

Cuando logramos conectar con nuestro interior, con esa vocecita que nos incita a crecer, a superarnos, a vencer los miedos para conocer qué hay detrás, cuando estamos conectados con nuestra esencia nada puede salir mal. Pregúntate ¿qué hago hoy para mí? No se trata de ser egoísta, se trata de amor propio. Nosotros somos los únicos protagonistas de nuestras vidas, responsables de nuestra propia felicidad. Nadie afuera de ti puede darte la paz y felicidad que buscas.

Ejercicio: Necesitas un fibrón al agua y un espejo donde mirarte cada mañana. Allí escribes arriba de todo: “Estoy viendo la cara de la persona más importante de mi vida”. Luego, miras al espejo y descubres quién es esa persona.

Imagen de Artista Eugenia Loli

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